sábado, 30 de mayo de 2015

RUMBO A UNA ÈTICA DEL CUIDADO DESDE LA FILOSOFÌA DEL RECONOCIMIENTO - Por. Mg. MANUEL CALLE REYES

¿QUÉ ES LA ÉTICA DEL CUIDADO?


Por. Mg. Manuel Calle Reyes

La ética del cuidado se sustenta en el análisis de las situaciones afectivas y las relaciones interpersonales, todo esto fundado en un sistema de  valores basado en la virtud y no en principios legalistas o impuestos. No tiene por objetivo la ética del cuidado  cuidar desde un aspecto general sino desde una perspectiva individual, es decir, cuidado-persona cuidada. Esta esta se ciñe a las circunstancias concretas del caso que busca una vinculación con la persona, para tal propósito, es necesario conocer el contexto concreto para saber a detalle cómo se siente la persona afectada y ofrecer respuestas condirigidas al bienestar.
La ética del cuidado tiene relación con el compromiso moral y la actitud que asume este frente a un problema que implica individuos, entonces es una tarea “profesional” una actividad que se hace un estilo de vida con el tiempo. Esta ética está centrada exclusivamente en la persona (un antropocentrismo contextual) y en la importancia que tiene la relación que nos ciñe de un vínculo afectivo que va “más allá”. Podemos decir que, la ética del cuidado es un “antídoto” para la violencia, porque es difícil destruir lo que uno mismo ha cuidado, es asumir responsablemente con justicia los hechos y las relaciones interpersonales.
La ética del cuidado es una propuesta coherente a posibles soluciones frente a problemas prácticos en la vida cotidiana, es decir, nos ayuda a prevenir el riesgo de la autodestrucción de la especie humana para aprovechar la “oportunidad” de crear un nexo con el “otro” que es mi igual. Esta ética nos conduce a un “modo de razonamiento moral diferente al de la ética de la justicia” (Gilligan -1982-), es la preocupación por los otros en el cuidado de los sentimientos porque la relación con el otro “no basta con saber que se debe hacer, sino este implica una acción racional que tiene una motivación emocional” (Noddigs -1984-).
El núcleo de esta ética es el “poder de los sentimientos”, porque cuidar significa expresar un genuino interés por el bienestar de las otras personas y esto requiere un comportamiento proactivo, es decir, construir una comunicación abierta y bidireccional ya que se basa en el conocimiento mutuo, esta relación es siempre recíproca, responde a una necesidad de sentirse seguro.
Este concepto se basa en la conciencia del propio cuidado personal, en el reconocimiento  de las responsabilidades hacia los demás, en una “ocupación” hacia el otro, en actuar cuando se debe, en comprender que el mundo es una “red de relaciones” que busca capitalizar los principios de solidaridad y tolerancia global ya que el conocimiento de uno mismo ya en sí es un bien. También podemos decir, que la ética de cuidado tiene como ejes, según mi comprensión,  valorar y reconocer la fragilidad de la condición humana, es toda una filosofía de Reconocimiento entre iguales (volverse a mirar el lado humano y tomar una decisión frente a ello), que se fundamenta en la ética de lo “humano” para que se convierta en una actitud del día a día porque  el cuidado es un modo esencial de relacionarse humanamente (en el ámbito familiar, social, académico, laboral, ciudadano y político). Uno de mis maestros filósofos  Ortega y Gasset decía: “yo soy yo y mis circunstancias”, esto me lleva a colegir que no hay un yo sin otros, que el yo se relaciona con las palabras hacia ese otro yo,  que soy yo en relación a mi entorno, que soy yo frente a la trascendencia; porque creo que la relación con el  otro es vernos desde la “trans –ascendencia” es una trasformación, un más allá o un movimiento que nos lleva a ascender como persona, nos conduce a un proceso evolutivo de lo que es “lo humano”. Sostengo finalmente como filosofo personalista que la ética del cuidado está basado en la Filosofía del Reconocimiento y la Filosofía de la Reciprocidad, es un instrumento eficaz que “aterriza” las ideas filosóficas de este pensamiento en una praxis concreta: la realidad relacionante que tiene el “yo” frente a otro “yo”.

Muchas gracias.
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